jueves, 27 de octubre de 2011

Ansias


Ella sonrió pícaramente mientras lo miraba a los ojos. El sabor de su cuerpo seguía instalado en su garganta. Sal, sudor, pasión. Él la miraba como queriendo más y ella, anhelante, saboreaba su último suspiro. Sus propios suspiros resbalaban por el pecho de ella y él besaba cada parte de sus jadeos, cada gota de suspiros. Calor, fulgor. El cuarto era sólo calor, sudor, fulgor y gritos. Ella sólo deseaba exhalar su nombre entre ansias contenidas. Él sólo quería tantear su figura, contemplar su semblante ávido de más.