martes, 1 de octubre de 2013

Haciendo nacer nuevos caminos.

Habías una vez un ser humano. Era un gran ser humano. Estaba viviendo su juventud cuando todo esto ocurrió. Fue algo tremendo. Revolucionario. Increíble. Se enamoró. La historia es simple, como la de mucha gente que se enamora. Como la de casi toda la gente que se enamora. Pero para este ser humano fue lo más importante que pasó en su vida. Puede que haya sido como todos los demás amores, igual a los demás enamoramientos, pero dentro de sí, esto fue algo inigualable. Un día, mientras caminaba por la vida encontró a otro ser humano. Era un ser humano común y corriente, sin nada que lo hiciera resaltar a primera vista, de hecho, ni siquiera lo noto cuando pasó a su lado. Sin embargo, algo mágico sucedió ese día. Sus destinos se encontraron pro primera vez. Y gracias al mismo destino, no sería la última. Siguieron sus caminos de la vida, zigzagueando de un lado para el otro, rozando sus caminos de vez en cuando. Un día, un muy buen día sus caminos se estrellaron. No supieron muy bien qué hacer, no supieron muy bien cómo reaccionar. Estaban encerrados en una intersección y una infinidad de caminos que recorrer. Algunos los unían, otros los separaban. ¿Qué hacer? No fue nada fácil, si lo piensas ahora, pero en ese momento, simplemente siguieron caminando. No era un camino, era un área sin delimitar, una basta área por donde ellos comenzaron a caminar, sin embargo, cuando menos se dieron cuenta, detrás de ellos se había formado un camino. ¡estaban haciendo un nuevo camino! Que gran cosa les estaba pasando, estaban creando un nuevo camino, sin embargo era confuso. ¿Por dónde vamos ahora? No lo sé ¿Vamos muy rápido? No lo sé ¿Seguimos caminando juntos? Si. Siempre fue un si. Decidieron que no importa qué seguía adelante, lo importante era que iban juntos, creando nuevos caminos para recorrer, con miles de opciones por delante, pudiendo ser los dueños de su vida, de su destino, de su futuro. Juntos. Construyendo. Haciendo nacer nuevos caminos.

lunes, 6 de mayo de 2013

Se llama silencio. Y palpita.
Y el sol declina y muestra espectros crudos de la verdad revelada. Ausente de ti, de tu cuerpo y de tus labios. cansada de este repetitivo mantra que invade mi cabeza. Cansada de este cuerpo maltrecho, de esta alma malherida y en ocasiones marchita.