La luna rozó su piel cetrina.
Madeleine caminaba lentamente por la playa. Pensando en cuantas veces tendría
que pensar en él para volverlo un poco menos etéreo, para volverlo real, para
tenerlo al lado. Aunque caminaba de la mano con otro ella sólo podía pensar en él. Sus suspiros, sus palabras de amor, sus poemas, sus gemidos y llamados,
todos eran para él, sin embargo el que caminaba a su lado no lo sabía. En un
instante ella dudo de sus sentimientos, sin embargo soñaba con él cada noche de
su vida. El que caminaba a su lado llevaba acompañándola poco más de 5 años,
sin embargo nunca había logrado amarlo como lo amaba a él. Ni siquiera lo había
amado con tanta intensidad en su luna de miel en Paris. Aunque caminaba a su
lado en la Torre Eiffel y miraban juntos las obras en el Louvre nunca llegó a amarlo
como lo amaba a él. Su vida parecía sencilla, pero no lo era. Las voces en su
cabeza constantemente le impedían dejar de pensar en él y querer entregarle su
vida, su cuerpo, su alma. Esas voces que constantemente le recordaban cómo
sería su vida si muriera y se encontrara con él, pero la cosa que cargaba en el
vientre le impedía morir. Noches enteras dedicaba a planear su próximo
encuentro con él. Vestiría de rojo, y su sangre se derramaría por todo el baño
y se diluiría con el agua de la bañera, mientras el cuchillo se resbalaba
lentamente de su mano ensangrentada y ella perdía la conciencia. Si, ansiaba
ese día, cuando por fin se reuniría con él. Pronto pasaría. Muy pronto.
domingo, 18 de diciembre de 2011
viernes, 2 de diciembre de 2011
Ajeno
El sol que nace en miventana, ese que alumbra tu cara a diario. Ella, quien te acompaña en elcamino. La mano que coges, el beso que no escondes, la mirada que no es oculta.Es difícil de aceptar, de pensar, de comprender. Eres tan normal que se sientebien. Soy tan inmoral que me siento libre. Es tanto el deseo que se desborda.Son tantas las ganas que son insaciables. Te deseo, te quiero acá, te pienso adiario. Mala situación. Sin embargo todo cambia. Y el sol declina y muestraespectros crudos de la verdad revelada. Ausente de ti, de tu cuerpo y de tuslabios. Cansada de este repetitivo mantra que invade mi cabeza. Cansada de estecuerpo maltrecho, de esta alma malherida y en ocasiones marchita.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Bla Bla Bla
El cerebro gritaba a voces que era incorrecto, gemía de frustración al ver la cara de enamorado de ese tonto corazón. Si, es ridículo, decía el cerebro, sientes mariposas en el estomago, sientes que palpitas mas rápido de lo normal, sientes esa vacío cuando lo ves, sin embargo todo eso es mi culpa, una ilusión que creo para ti. Por favor corazón, suplicaba el cerebro, deja de sentir, deja ya de mirarlo embelesado, deja ya de soñar lo imposible, déjalo ya. Corazón, intentó razonar el cerebro, él no te pertenece, él es ajeno y no te quiere, por favor, piensa y recapacita, las cosas son evidentes y son como son, razona, gritaba el cerebro. El corazón, ausente de la conversación, escuchaba el susurro de como el cerebro le hablaba, bla, bla, bla, era todo lo que escuchaba, como el cerebro le decía que tenía que razonar, no obstante, esa no era su tarea, era la tarea del cerebro, razonar, eso nunca pasaría. Mientras tanto el corazón lleno de amor, lleno de esperanzas y planes fortuitos escuchaba el bla, bla, bla del cerebro y sin embargo, sin importar nada, siguió amando, puesto que esa era su función, ser un corazón.
martes, 29 de noviembre de 2011
Dulce Estrella
Dulce Estrella era una estrella feliz. Siempre tenía una media sonrisa para regalarte. siempre daba medias sonrisas a cualquiera. Sin embargo pocos recibian una sonrisa completa. Dulce Estrella sólo entregaba sonrisas completas a las personas que realmente amaba. Un día, después de meses y meses seguidos de hablar con Dulce Estrella, ella me regaló una sonrisa completa. Desde ese día amo a Dulce Estrella. desde ese día Dulce Estrella es mi guía, desde ese día Dulce estrella alumbra mi camino, desde ese día Dulce Estrella siempre estará conmigo.
jueves, 27 de octubre de 2011
Ansias
Ella sonrió pícaramente mientras lo miraba a los ojos. El
sabor de su cuerpo seguía instalado en su garganta. Sal, sudor, pasión. Él la
miraba como queriendo más y ella, anhelante, saboreaba su último suspiro. Sus
propios suspiros resbalaban por el pecho de ella y él besaba cada parte de sus
jadeos, cada gota de suspiros. Calor, fulgor. El cuarto era sólo calor, sudor, fulgor
y gritos. Ella sólo deseaba exhalar su nombre entre ansias contenidas. Él sólo
quería tantear su figura, contemplar su semblante ávido de más.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Balcón.
El sol brillaba en lo alto de la torre. Él observaba la ciudad desnudo en su balcón mientras fumaba su cigarrillo. Su amante, su fiel amigo dormitaba en la cama desarreglada. Ese día fueextraño y su vida había cambiado, sin embargo todo había salido acordé al plan. Su amante se movió un poco y susurró su nombre.
- Acuéstate otra vez. Deja de fumar, sabes que no me gusta.
- Tú tampoco me gustabas y acá estamos. Deja de remilgar contra los cigarrillos. Ellos sólo ayudan a mi vicio.
- No te desquites conmigo. Tu accediste a esto. Yo sólo colaboré con algo que necesitabas.
- Si, lo sé. Pero ahora no soy mas que un vulgar ramero.
- Vulgar o no vulgar me encantas.
-Sabes que no se repetirá Fabricio.
- Lo sé. Ahora lo dos tenemos lo que queríamos.
- Acuéstate otra vez. Deja de fumar, sabes que no me gusta.
- Tú tampoco me gustabas y acá estamos. Deja de remilgar contra los cigarrillos. Ellos sólo ayudan a mi vicio.
- No te desquites conmigo. Tu accediste a esto. Yo sólo colaboré con algo que necesitabas.
- Si, lo sé. Pero ahora no soy mas que un vulgar ramero.
- Vulgar o no vulgar me encantas.
-Sabes que no se repetirá Fabricio.
- Lo sé. Ahora lo dos tenemos lo que queríamos.
Soy fuego y quemo.
-Soy fuego y quemo- dije
- Quiero que me quemes. Pero me sigues dando miedo- dijo él
- Quiero quemarte, si te dejas, sobrevivirás.- Le espeté
- Eres fuego y quemas- dijo
-Soy fuego y quemo- asentí.
- Quiero que me quemes. Pero me sigues dando miedo- dijo él
- Quiero quemarte, si te dejas, sobrevivirás.- Le espeté
- Eres fuego y quemas- dijo
-Soy fuego y quemo- asentí.
Junto a él.
El tocó suavemente su frente. Ardía. Ella, sin sentir su presencia volteó su cuerpo abrigando su cálido cuerpo que temblaba de frío. Era octubre, él lo sentía. Hace mucho no veía un calendario. En el mas allá no habían calendarios, sin embargo aquel frío demencial que se metía por su incorpóreo pecho le aseguraba que era octubre. Hace un año entonces de su prematura muerte. Ella, mientras tanto se debatía entre la vida, la muerte y la gloria. Deliraba que él estaba a su lado, tocando su frente y mirándola como solía hacer entonces, cuando vivía. Pronto una suave brisa meció su pelo. Él ya no estaba. Ahora ella tendría que abrir los ojos a la realidad de nuevo. Él no estaba, se había ido para siempre. Y ella, por culpa de él estaba ahora padeciendo lo mismo. Sin embargo lo seguía amando y contaba los dolores, los calambres, el padecimiento. Todo por volver a su lado. Junto a él.
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