domingo, 11 de septiembre de 2011

Junto a él.

El tocó suavemente su frente. Ardía. Ella, sin sentir su presencia volteó su cuerpo abrigando su cálido cuerpo que temblaba de frío. Era octubre, él lo sentía. Hace mucho no veía un calendario. En el mas allá no habían calendarios, sin embargo aquel frío demencial que se metía por su incorpóreo pecho le aseguraba que era octubre. Hace un año entonces de su prematura muerte. Ella, mientras tanto se debatía entre la vida, la muerte y la gloria. Deliraba que él estaba a su lado, tocando su frente y mirándola como solía hacer entonces, cuando vivía. Pronto una suave brisa meció su pelo. Él ya no estaba. Ahora ella tendría que abrir los ojos a la realidad de nuevo. Él no estaba, se había ido para siempre. Y ella, por culpa de él estaba ahora padeciendo lo mismo. Sin embargo lo seguía amando y contaba los dolores, los calambres, el padecimiento. Todo por volver a su lado. Junto a él.

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